Todo empezó cuando Sam decidió dejar su trabajo y apostar por el pequeño proyecto que su mamá había comenzado. Con 500 pesos argentinos compró una balanza y unas cuentas en el Once, y diseñó sus primeras piezas en casa. No había plan de negocios ni inversores: había convicción, amor por el detalle y la certeza de que los regalos tienen el poder de transformar momentos.
Hoy Salve Regina es una empresa argentina que diseña, fabrica y distribuye desde su propia fábrica —pintada de rosa— accesorios y regalos con alma. Cada pieza lleva el sello de manos argentinas y de una comunidad de mujeres que trabajan con orgullo.